miércoles, 12 de agosto de 2009

El Dulce Beso de la Oscuridad me sigue a la Luz.

o7/Agosto/2007 11:12 PM




Harry encuen­tra en sí un "hombre", esto es, un mundo de ideas, sen­timientos, de cultura, de naturaleza dominada y subli­mada, y a la vez encuentra allí al lado, también dentro' de sí, un "lobo", es decir, un mundo sombrío de ins­tintos, de fiereza, de crueldad, de naturaleza ruda, no sublimada. A pesar de esta división aparentemente tan clara de su ser en dos esferas que le son hostiles, ha comprobado, sin embargo, alguna vez que por un rato, durante algún feliz momento, se reconcilian el lobo y el hombre.
El Lobo Estepario. Hermann Hesse. Pág. XXIV



¿Recuerdas lo que tu amigo decía acerca de la noche? ¿No? Decía que se convierte en tu cómplice cuando hace que todo se calle sólo para escuchar tus pensamientos, por esto puedes pasarte horas y horas escuchando el tic tac, tic, tac de tu reloj y a la vez recordar el pasado no tan lejano, como a veces piensas, que se filtra en tus pensamientos cada vez que buscas una forma de proceder para con los demás. Esos demás que no son tan transparentes como deberían.


Esa noche es lo único que te pertenece y se te entrega como la mujer amada, dulce y silenciosa para que la tomes mientras le hablas al oído, diciéndole que es bella y que es lo mejor que te ha pasado en la vida.


También, decía tu amigo, que las noches suelen ser largas al caminar despacio e insistente por el pasado, por ése pasado que te ha perseguido toda tu vida con múltiples caras, unas humildes y otras pretensiosas, al grado de que el asesinato es poca cosa comparado con ellas, resulta muy simple. Ese tipo de rostros, que te dije antes, también los encuentras en los lugares donde te reúnes a beber, sí, esos que son monstruos malignos que con tu embriaguez se transforman en seres humanos débiles e ignorantes, esos rostros que, ya de por sí, son máscaras que ocultan tenebrosas facciones, que corroen el espíritu y le sacan sangre a la esperanza.


Dejarás de mirar hacia abajo y tomarás la luz que emana de lo lejos para salir satisfactoriamente del hoyo. No sin antes deslumbrarte y que pase al instante por tu cabeza un arrepentimiento por regresar al fondo, a lo oscuridad que te protege y te hace soñar al darte un beso en la frente...
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