sábado, 17 de mayo de 2014

Un atardecer rojizo-amarillento-celestial

Siéntese en su azotea, coloque lentamente a su mascota a su lado izquierdo. Enciéndase un cigarro suave, de esos que no marean por las bocanadas constantes. Ponga música de fondo con su teléfono, de preferencia el título "Across the universe". Por ahora evite esa sensación de lanzarse en caída libre y resolver rápidamente sus problemas. 

Entonces rásquese un poco la cabeza, pula sus lentes hasta el rechinido de rigor. No piense en ella por un minuto, por muy difícil y aterrador que le sea. Cuando haya hecho esto, fije la mirada en el atardecer rojizo-amarillento-celestial y, tras un breve suspiro, piense mientras sonríe en lo siguiente:

Infinito e inmortal amor/ que brilla a mi alrededor como un millón de soles/ que me llaman y me llaman a través del universo.
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